La gente habla en un tono normal, casi monótono, casi acompasado. O al menos eso es lo que me parece en este momento. Mis ojos están depositados en el fondo de la sala donde solo veo un par de
borrones de color. Y todos hablan y hay ruido, pero la monotonía lo inunda y lo cubre.
A duras penas noto el dolor de mis hombros, de mi...
¿qué me duele? No lo entiendo. No me duele nada. Nada salvo los hombros. Tengo los labios pegados, resecos, pegados y la mandíbula en tensión. Los dientes apretados y lo único que muevo es mi corazón y el tórax para
poder respirar, lo supongo, porque creo que hasta eso se me ha olvidado.
Noto el mover de las
pestañas en cada parpadeo. Hago un primer gesto y mi labio se rompe. Sabe a sangre. Noto el agua, la noto dentro, la noto tanto... Respiro profundamente y no puedo evitar notarla cuando
Cae, Cae y Cae.